Hoy fue el día que mejor tiempo hizo desde que llegamos a Fuerteventura. Ni rastro de calima, ni viento, una temperatura agradable y sol en lo alto. Los planes se resumían en: día entero de playa. Elegimos las playas que están en la zona de los hoteles, porque tienen tumbonas y servicios como duchas y chiringuitos. Aparcamos en la misma playa, alquilamos un par de tumbonas con sombrilla y a relajarse. Leer, baño, paseo... En fin, lo que se hace en estos sitios. El agua estaba muy agradable, a pesar de las algas.
Cuando llegó la hora de comer regresamos al apartamento, pequeña siesta y vuelta a la playa a rematar el día.
Y así todo el día
De vez en cuando un buen chapuzón
Las dunas que quedaban tras la playa
Playa Grande con los hoteles al fondo
Una visita inesperada
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