Por la mañana decidimos visitar el interior de la isla, la zona rural. Es algo más montañosa, pero igual de árida y yerma que la costa. No sabemos cómo pueden sobrevivir las cabras. El Mirador de Morro Vellosa estaba cerrado, así que paramos en uno cercano a contemplar las vistas. Llegamos a Betancuria, que es un pueblo muy cuidado, y visitamos la iglesia de Santa María, que albergaba una colección de arte sacro muy interesante. Después nos dirigimos a Antigua, que creíamos sería otro pueblo chulo, pero la verdad es que no había nada que ver. De vuelta a casa cruzamos en coche la capital, Puerto del Rosario, que tampoco tiene nada especial. Llegamos al apartamento a la hora de comer, y luego por la tarde descansamos en la piscina.
Vistas desde un mirador cercano a Morro Vellosa
Iglesia de Santa María de Betancuria
Interior de la iglesia
Boca abajo
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