Para bajar la comida nos dirigimos al Mirador del Río. En vez de entrar y pagar la entrada, nos dimos una vuelta por los cercanos acantilados y disfrutamos de las mismas vistas, o incluso mejores, que desde el Mirador. Hacía un día claro y había vistas espectaculares de La Graciosa y el archipiélago de Chinijos. Para terminar el día fuimos a visitar la Cueva de los Verdes. Allí, junto con otro medio millón de turistas, participamos en la ruta guiada a través de un tubo volcánico enorme recorriendo dos galerías a distinto nivel. Alucinamos con la ilusión óptica del hoyo enorme. Y con esto dimos por finalizado el día de turismo intensivo.
Actuación en el Auditorio de Los Jameos
Piscina en los Jameos
Restaurante en la cueva
Tragaluz
Jameos del Agua
Mirador del Río
Al borde del acantilado
Panorámica de La Graciosa
Entrada a Cueva de los Verdes
En el tubo de lava
Sala del Auditorio
Ilusión óptica del hoyo profundo














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