Martes, 28 de Julio

Al estar en una montaña, la niebla cae por la noche y las nubes se mantienen por la mañana, trayendo un frío que se agradece. Tras desayunar nos dirigimos hasta el Mirador de la Peña, donde se encuentra un Restaurante diseñado por César Manrique, y desde el que se contemplan unas vistas espectaculares. Aquí tomamos nuestro primer barraquito. Después nos acercamos hasta el Pozo de las Calcosas, en el norte de la isla. Creíamos que sería un charco, pozo o piscina natural parecido a los de ayer, y así fue, pero además estaba situado en un poblado marinero de película, parecía una aldea vikinga, a la que se accedía tras bajar caminando por un sendero de fuerte desnivel. Alucinante. Como estaba nublado pasamos de bañarnos, y nos dirigimos al Charco Manso, bajando por una carretera estrechísima con tres millones de curvas. El mar estaba bastante fuerte, así que a pesar de que ya había salido el sol, descartamos el baño dadas las condiciones adversas del mar.
Nos fuimos a comer a casa y por la tarde nos dimos un paseo por las empinadas calles del pueblo de Mocanal, para terminar el día contemplando la puesta de sol desde el porche de la casa.

 Vistas desde el Mirador de la Peña
 Restaurante diseñado por César Manrique
 Bajada al Pozo de las Calcosas
 Poblado del Pozo de las Calcosas
 Vista aérea del Pozo de las Calcosas
 Charco Manso
Puesta de sol desde el jardín de casa

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