Viernes, 24 de Julio

Nuevo madrugón para coger el avión a El Hierro. Llegamos con suficiente tiempo para entregar el coche y desayunar en el aeropuerto. Nos trasladaron en autobús hasta el avión, y cuando llegamos sucedió que nuestro avión ya estaba repleto de gente que volaba a otro destino, por error de la compañía, así que los hicieron bajar a todos para subirlos a otro y así poder entrar nosotros. Y los empleados partiéndose de risa. Finalmente despegamos sin apenas retraso y en 40 minutos nos plantamos en El Hierro, recogimos el coche y pusimos rumbo a La Restinga, nuestro destino.
Por el camino paramos en la Villa de Valverde, la capital de la isla, y como no había mucho que ver seguimos carretera adelante entre campos yermos, rocas volcánicas y pinares. Paramos en el Mirador de las Playas, desde donde contemplamos el Parador y un famoso Roque. Y a la hora de comer llegamos a la Restinga, donde recogimos las llaves y nos instalamos en el apartamento. Nos sorprendió el fuerte viento, parecía Tarifa.
Salimos a comer por el pueblo, y dimos con el Refugio, un restaurante viejuno donde se comía buen pescado. Probamos la morena, el pejepeine y de postre quesillo. Rico, rico.
Por la tarde nos pasamos por el Centro de Buceo - que queda exactamente en el mismo edificio que nuestro apartamento, dos plantas más abajo -, para confirmar la inmersión de mañana. Y finalizamos la jornada con un paseo por el pueblo, visitando el puerto y el espigón.
 Villa de Valverde
Vistas desde el Mirador de las Playas
 Centro de Buceo en la planta baja de nuestro apartamento
 Costa salvaje
La Restinga desde el espigón

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