Jueves, 30 de Julio

Objetivo para los próximos dos días: Parque Nacional de Garajonay. Nos acercamos temprano al Centro de Visitantes de Juego de Bolas, donde un amable guía nos recomendó realizar la ruta que va desde Contadero hasta El Cedro, pues era unos de los pocos espacios visitables que se había salvado del incendio de 2012. Allá nos fuimos. La ruta consistía en una bajada pronunciada por un barranco en la que se apreciaban a distintas alturas la vegetación característica del Parque: el monte de laurisilva, los viñátigos, aceviños, laureles, brezo... Las hojas de los viñátigos tejían una alfombra roja cerca del arroyo. Muy bonito. Los primeros 6 kilómetros fueron todos de bajada, así que casi sin darnos cuenta llegamos a El Cedro, donde había un camping con restaurante y aprovechamos para comer. Carne con papas y estofado de cabra. Todo casero y riquísimo.
Con la panza llena afrontamos el camino de regreso, los mismos 6 kilómetros pero esta vez cuesta arriba, salvando una pendiente de 500 metros. Sorprendentemente nos llevó menos tiempo que en la bajada, pues apenas hicimos alguna parada para sacar fotos.
Tras la ruta por el Parque nos acercamos al pueblo histórico de Agulo, y finalmente nos fuimos a refrescar al pescante de Hermigua, que es una zona de piscinas naturales muy chulas en las que nos vino genial darnos un chapuzón. Aquí un joven pescó un pedazo de pez enorme, que se convirtió en la atracción de la tarde, con la gente aplaudiendo y sacando fotos al héroe local.
 Vistas desde la cama del apartamento
 Comienzo de la ruta por el Parque de Garajonay
 Vadeando el arroyo
 Arroyo serpenteando entre hojas de viñátigo
 Vistas desde el final de la ruta
 Paseando por Agulo
 Playa de Hermigua
La Piscina en el pescante de Hermigua




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