Con la panza llena afrontamos el camino de regreso, los mismos 6 kilómetros pero esta vez cuesta arriba, salvando una pendiente de 500 metros. Sorprendentemente nos llevó menos tiempo que en la bajada, pues apenas hicimos alguna parada para sacar fotos.
Tras la ruta por el Parque nos acercamos al pueblo histórico de Agulo, y finalmente nos fuimos a refrescar al pescante de Hermigua, que es una zona de piscinas naturales muy chulas en las que nos vino genial darnos un chapuzón. Aquí un joven pescó un pedazo de pez enorme, que se convirtió en la atracción de la tarde, con la gente aplaudiendo y sacando fotos al héroe local.
Vistas desde la cama del apartamento
Comienzo de la ruta por el Parque de Garajonay
Vadeando el arroyo
Arroyo serpenteando entre hojas de viñátigo
Vistas desde el final de la ruta
Paseando por Agulo
Playa de Hermigua
La Piscina en el pescante de Hermigua








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