Después de visitar las características casas con balcones de la Avenida Marítima, nos dirigimos con tiempo de sobra al aeropuerto, que tenía unos sofás muy chulos para descansar. Llegamos a Fuerteventura vía Tenerife a las ocho, con el avión completamente lleno, lo que nos da una idea de las aglomeraciones de turistas que nos podemos encontrar. Fuerteventura nos recibió con la característica calima, un viento del Sudeste que seca el aire y trae polvo del Sáhara, reduciendo la visibilidad a unos cientos de metros. Ya de noche llegamos al apartamento, el más cutre, con diferencia, de los que hemos estado.
En cada esquina de Santa Cruz hay un enano
Corredores en una casa solariega y sala de exposiciones
Calle Real de Santa Cruz
Balcones en la Avenida Marítima
Esperando en los sofás del aeropuerto





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